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El jugo de yuca

abril 5, 2010

Buñuelos, flan, galletas, postres, pan, almidón y licor. La mandioca se ha utilizado siempre para diferentes preparaciones y en muchos lugares de Latinoamérica porque su cultivo no requiere mucho cuidado y los valores alimenticios son altos.

 En Colombia la consumimos generalmente frita o cocinada para platos como el sancocho o el mondongo. Últimamente  también se consigue empacada en bolsitas de alimentos rápidos en forma de láminas delgadas y crujientes. 

 

 

La receta

El recuerdo es borroso para Héctor. Sabe qué, hace muchos años, él estaba limpiando su puesto de jugos y unas copas de aguardiente estaban esperando ser tomadas en la barra metálica donde pone las licuadoras.”Un costeño me preguntó qué jugos hacia yo. Después me dijo: Y porqué no haces jugo de yuca”.

Desde hace más de cinco años Héctor comenzó a hacer el jugo de yuca. La preparación parece más complicada de lo que es. Su puesto de ventas es pequeño, tiene una nevera de aluminio donde guarda las pulpas y encima de ella un tablón metálico para poner las licuadoras y atender a los clientes. En estantes hechos de madera están puestos los aditivos de sus productos. En una nevera pequeña guarda la leche y algunas frutas enteras, allí en la puerta de ése cubo de frio, está pegada una hoja color naranja que indica que allí es donde venden el famoso jugo.

María Lizídia le ayuda a preparar las frutas y servir a los comensales. A Héctor le gusta exhibir el artículo que un periódico le publicó hace tres años, por eso lo plastificó y con un cordón negro lo sostenía a la vista de todos. Pero a ella no le gusta y entonces lo tiene guardado. Cuando le pregunto sí aún lo tiene, él ofrece una sonrisa y sale corriendo a buscarlo. Me lo muestra y pone cara de niño. En la foto del artículo se ve con el cabello negro y menos prominente la barriga.

María saca de la nevera metálica un jarrón de plástico naranjado. Allí está la yuca cocinada con grandes astillas de canela. Dos cucharadas del tubérculo, leche, azúcar y hielo, son vertidas en el vaso de la licuadora. También largos chorros de esencia de vainilla resbalan por los bordes y se mesclan con el líquido blanco. Unos últimos corrientazos de electricidad llegan a la licuadora y el jugo está listo.
María pone un pitillo en el vaso plástico y verte el contenido.

El jugo es firme. Baja en un choro grueso y constante, una pequeña cascada de yuca. Ella me lo ofrece y los ojos de Héctor me miran con curiosidad. Es un líquido viscoso y blanco, con pequeños puntos de canela triturada. El sabor es a avena dulce. El sol canicular que se posa sobre la ciudad parece desaparecer cuando mastico el hielo. A medio vaso ya estoy llena. Me queda la mitad y Héctor dice: Este juguito es como un almuerzo, uno queda con el estómago satisfecho.

Le preguntó porqué es la única persona que vende jugo de yuca en todo el Tejelo y me aclara que: el jugo es muy fácil de hacer pero requiere dedicación. Empezando que uno no con la yuca nunca sabe, unas veces se ve buena y sale amarga, otras uno la ve blandita pero al cocinarla da muy buen sabor. No es como las frutas. Yo la cocino en una olla a presión día por medio, la pongo a pitar con canela y clavos de olor. Después es como haciendo de cualquier otro sabor. Sólo lo vendo yo porque a la gente le da pereza, yo no le niego la receta a nadie. Hacer jugo de yuca no tiene ningún ciencia.

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